DISCLOSURE (2020)

Haz clic para ver el documental.

Al inicio del documental Disclosure (2020), la  actriz y activista Alexandra Billings dice respecto a la representación de personas transgénero en el cine y la televisión de Estados Unidos: “hemos estado presentes desde las primeras filmaciones, sólo tienen que buscarnos”. El nuevo documental de Sam Feder hace justicia a esta afirmación porque revisa de forma profunda y reveladora el lenguaje, las imágenes y las narrativas que desde el inicio del cine en el siglo XX hasta nuestros días se han transmitido sobre qué significa ser trans. Sin embargo, lo que hace especial esta película es que la relectura es hecha por personas trans (relacionados con la industria audiovisual y el activismo) que nos permiten conocer cómo un gran abanico de personajes les han impactado, para bien o para mal, en sus procesos de descubrimiento y reafirmación personal.

Como lo deja ver el documental, ese proceso no ha sido facilitado por los referentes que la pantalla ha transmitido: “la manera en que las personas trans han sido representadas ha sugerido que no somos reales, que estamos mentalmente enfermos, que no existimos”, dice Laverne Cox, actriz, activista y productora del documental. Es una afirmación confirmada una y otra vez a través de Disclosure con ejemplos de películas y series que, al menos a mí, me han dejado perplejo al poder verlas desde una nueva perspectiva. No obstante, creo que el documental se la juega de manera consciente por un tono conciliador por parte de sus entrevistados y, sin dejar de lado la indignación causada por las representaciones negativas, pone en la pantalla personajes transgénero alejados de una narrativa que los relacione con la furia. Si bien esto podría ser un punto susceptible de crítica por querer normalizar y apaciguar una realidad en sí misma disruptiva y contestaria, creo que el documental no pretende generar culpabilidad en el espectador sino más bien darle la oportunidad de construir una mirada crítica renovada sobre las representaciones trans. En ese sentido creo que el Disclosure tiene un tono formativo invaluable y permite abrirse con novedad a una experiencia humana que para muchos sólo es conocida a través del cine y la televisión.

Laverne Cox, actriz, activista y productora del documental.

Ahora bien, precisamente por esto último, el documental hace énfasis en la necesidad de revisar las representaciones: para la mayoría de personas la experiencia trans es distante y su único conocimiento sobre ella es transmitido a través de los medios. Es necesario visibilizar la amplitud y complejidad, como la de cualquier ser humano, que experimenta una persona transgénero, y sobre todo cuestionar las narrativas que perpetúan la violencia y la discriminación hacia la comunidad trans en particular. Este último punto es aún más relevante si tenemos en cuenta que lo trans se encuentra estrechamente relacionado con la elaboración de significados en torno a lo raza, el género y la clase social, cuyas representaciones son igualmente problemáticas. Esto no es un asunto de corrección política o de una cuota de inclusión, sino un punto crucial tanto para las personas trans como para quienes no lo son. Lo que vemos en la pantalla funciona como un espejo a través del cual podemos identificarnos o como una ventana que nos permite ver otros mundos.

Por último, no puedo dejar de hacer referencia a la correlación que existe entre la representación y la manera en que las personas trans son tratadas, punto que también aborda Sam Feder en su trabajo. Aunque estamos en un momento histórico en el cual ha aumentado la visibilidad de personas queer, particularmente hombres y mujeres transgénero y cada vez más personas no-binarias, el número de crímenes de odio por homofobia y transfobia sigue siendo alarmante. Es una realidad en Estados Unidos, pero también en Colombia: sólo hace falta ver las denuncias constantes que la Red Comunitaria Trans hace respecto a la manera como las trabajadoras sexuales del barrio Santa Fe en Bogotá son discriminadas, violentadas y asesinadas por el solo hecho de ser trans. Nos interesa que el cine y la televisión sean más incluyentes, sobre todo, para que como sociedad no sólo entendamos nuestra diversidad, sino que empecemos a tratarnos de manera igualitaria sobre la base de que somos humanos.

Creo que Disclosure es una excelente oportunidad para hacer silencio y escuchar la voz de aquellos que normalmente no tienen voz propia en los medios. Ojalá en Colombia pudiéramos hacer un ejercicio similar a este y dejar que las personas trans compartan con una audiencia cada vez mayor sus propias historias.

Imagen de Paris is burning (1990), el revolucionario documental que es revisitado por lxs protagonistas de Disclosure.

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